Colaboraciones
09 de julio de 2008
Qué estómago tienes, cabrón
Ienego Txuria Maiz
Querido jipi, hoy me he acordado de ti. Cuantas veces me has contado todo lo que has aprendido en tus viajes por el mundo, la de gente que has conocido,...hay que viajar, hay que viajar, era la conclusión. Ser una persona "viajada" está bien visto, implica a menudo preconceptos ligados a un nivel cultural alto, amplitud de miras; incluso, en estos últimos tiempos, el viaje a Sudamérica, a África, a Asia, tiene un matiz solidario, revolucionario. Mucha gente de mi entorno va a ver las comunidades de este y de ese sitio, viven experiencias serias, casi fúndanles, de varios meses...como prefacio de un nuevo año de reuniones en su colectivo, parece como si se "necesitara" viajar. Al menos eso es lo que les pasa a algunas personas.
Hoy hemos comido en un restaurante al lado del mar en un pueblecico costero en México; era en plan capricho. Nos han metido un sablazo (lo seria con un sueldo de aquí, aunque no llegaba a 20 euros), pero hemos comido de puturru. Un plan de lujo si no fuese porque nos han jodido la comida. Estando en la segunda cucharada de arroz integral con tofu (nada mexicano pero superjipi, y más teniendo en cuenta que tengo una cagalera del diez), ha entrado un hombrecico arrugao, negro como el tizón, con pinta de haber aguantado todos los vientos del pacifico, con una edad indeterminada, apoyado en una estaca torcida, sin zapatos, con unos pantalones de jipi (una vez más esa puta palabra) arremangados hasta la rodilla, sin dientes, con los ojos medio ciegos por las cataratas. Iba andando despacio de mesa en mesa, vendiendo sin palabras unas flores preciosas de las que no conozco el nombre, como no conozco el suyo. En mitad del recorrido se ha acercado a la cocina y ha pedido algo que nadie hemos oído. Le han dicho que si, que ahorita se lo llevaban, que se sentara en las escaleras. El hombrico ha señalado una silla de al lado, no, no, en las escaleras, ahora se lo llevamos. En las escaleras. Le ha costado una eternidad acabarse el plato, de vez en cuando le caía alguna mirada furtiva de alguna mesa cercana, eso y el plato de comida es todo lo que se ha llevado.
En plena indigestión de la tercera cucharada de arroz integral, me han venido a la mente de repente, las 1.200 fotografías hermosas que me llevo grabadas en la cabeza en esta escasa semana en México. Las mujeres indígenas, siempre indígenas pidiendo en las escaleras del metro de D.F. mientras llovía a cantaros, los hombre de la edad de mi padre anunciándose con cartones pintados a brocha como albañiles, como plomeros, como pintores..., los críos vendiendo collares con los pantalones rotos a las 11 de la noche por el zócalo de Oaxaca, las miles de mujeres y hombres trabajando de sol a sol vendiendo tacos, quesadillas,... los chavales que se ganaban la vida agitando un pañuelo para señalar un aparcamiento que se veía a la legua y por el que pedían unos pesos, los ojos sin vida que miraban sin ver del anciano músico que cantaba con voz rota sentado en la calle...
Así es imposible que se me acabe la cagalera. Querido jipi que repites año tras año este carnaval del esperpento, que estomago tienes, cabrón.







Si no ves aquí un comentario que hayas hecho recientemente es porque está en curso de moderación
Escribir un comentario :
En Nabarreria.com puedes expresar tu opinión sobre todas las noticias, y aquí aparecerán todos los comentarios que envíes.
La sección está moderada, y los textos no se publican directamente, con el fin de poder ser supervisados en la redacción. Nabarreria.com se reserva el derecho a rechazar aquellos comentarios que no guarden unas mínimas normas de respeto hacia los demás.