ESTA NOCHE SALIMOS
Versión "onlain" de la sección que HA HECHO Óscar J. Beorlegui en ORBELA desde Diciembre de 2006... Y que, A PARTIR DE FEBRERO DE 2010, sólo verá la luz en el presente blog. Bitácora en permanente estado de construcción
02 de marzo de 2010
JORNADA DE REFLEXIÓN
Escrito por ÓSCAR J.
- 3 Comentarios
(REDACTADO DE CARA A LAS ELECCIONES GENERALES DE MARZO DE 2008: ARTÍCULO INÉDITO AHORA RECUPERADO; PUBLICAMOS UNO DE IDÉNTICO TÍTULO, PERO TENÍAMOS MÁS…)
Pasó el Carnaval, esto es, don Carnal sucumbió ante la dictadura de doña Cuaresma un año más. Así las cosas, sin recuperarnos aún de la cuesta post-navideña, pronto llegaremos a las puertas de la Semana Santa. Como ya conté en el Orbela de enero DE 2008 no tuve mejor idea en diciembre que solicitar un crédito para afrontar los gastos navideños, craso error. 3000 del ala y las tres primeras mensualidades gratis, ese era el reclamo, toda una oportunidad que no supe evitar. La cosa es que, tras fundir dichos euskos, he tenido que entramparme nuevamente. Y hasta el tuétano. He tenido que solicitar otro para salvar aquel. Y es que por no leer la letra pequeña –la que manda, realmente (la que mandagüebos, quiero decir)-, las letras se fueron transformando en grandes, pero hasta el punto de que no sé cómo voy a salir de ésta. Y ahora a sobrevivir como se pueda. Sobrevivir, ¿vivir del sobre? No exactamente, puesto que el paupérrimo contenido del mismo va a ser durante un tiempo para ellas. A vivir más que del sobre... de las sobras –me temo-, busca que te busca por los contenedores. Bueno, echa el freno, escucho por ahí. Ya será menos. Además, este mes hay elecciones y según dicen los distintos informa-timos, nos van a pagar por votar.
VOTAR O BOTAR
Pues sí, este año toca ejercer (el derecho al voto), y quien más, quien menos, pronto entró en campaña: el PSOE y los obispos principalmente, éstos últimos como si de una punta de lanza –o aguijón- del PP se tratase. Así pues, visto lo visto, con el fin de olvidar las penas, el arriba firmante ha pensado lo siguiente: que toda vez que no puede salir de marcha por falta de presupuesto y de que, como si de un ensotanado se tratase, también dispone de un púlpito (¿qué es si no el presente blog?) también para él ha llegado la hora de reflexionar. De expresar en voz alta ciertas dudas que le han asaltado durante la borrachera pre-electoral. Y de hacerlo sin ánimo de interferir en las votaciones, claro está: para orientar a sus fans, no más, tal y como han dicho hasta hartar los prelados para tratar de justificar sus peroratas: ay, los obispos, autoridades eclesiásticas a las que en vez de votar tal vez habría que botar. Así las cosas, ¿reflexionar, hemos dicho? Sí, pues llegados a este punto, vemos asuntos que no son precisamente baladí, y menos habiendo de por medio ilegalizaciones de facto como la de ANV; así pues, por ejemplo, tras el 9 –M, ¿qué va a pasar con las bodas oficiadas por los concejales de dicha formación? ¿Serán ilegalizadas también dichas uniones? Prosigamos por este terreno, pues, cual político en campaña, la cosa promete; y en caso de victoria de Rajoy, ¿qué pasará con los otros enlaces satanizados por excelencia, los matrimonios gays? Siendo esto así, al igual que las hipotecas cada seis meses en función del euribor, ¿habrá que revisar las distintas uniones cada cuatro años atendiendo a los resultados electorales de cada cual? “Que lo que ha unido Mikel Gastesi no lo disuelva Garzón...”, ¡ay, toda la vida esperando este día para esto, y ahora, qué! Se casaron para legalizar su situación y ahora, sin papeles de nuevo, condenados al limbo de la alegalidad... Vivir para ver.
EL MUNDO ES UN CARNAVAL
Y es que, en pleno tercer milenio, situaciones absolutamente kafkianas como las citadas, aunque no sabemos si llegarán a producirse (esperemos que no, que impere el sentido común) así lo dan a entender. Por no hablar de otras también vividas recientemente, como la espantá veraniega del PSN en 2007. En fin, que la vida, además de un gran teatro –que dijera Calderón de la Barca-, es un carnaval. Por cierto, qué pena que este año cayeran tan pronto, ¡si es que casi ni me entero, todo el día haciendo cuentas como estoy! ¿Sabéis de qué me disfracé? De dirigente socialista con GPS (“9 de marzo, próxima salida electoral, gire a la izquierda”)… y mi otro yo, de obispo, todo vale. Y a dar con el báculo que nos fuimos por ahí.
01 de febrero de 2010
ESTA NOCHE SALIMOS, EL REGRESO: A CASCARLA, DE SIDRERÍA!!
Escrito por ÓSCAR J.
Tras cuatro meses fuera de circulación, vuelve a ser motivo de satisfacción volver a salir. Reencontrarme con vosotros, los lectores. Sí, aunque a partir de ahora, lejos del papel impreso, vaya a hacerlo solo por la red. Y vuelve a serlo, motivo de contento también, porque, al igual que se dice de la miel -que no es para la boca del asno, ¿será diabético el bicho?-, para mi salud mental, a estas alturas de la vida, tampoco lo era el seguir recogido. Permanecer por más tiempo sin salir, hibernando… “en los cuarteles de invierno”; ¿cuarteles, he dicho? ¡Ni de militares ni de invierno! Así pues, después de un tiempo de reflexión, a la vista de la imposibilidad de continuar contándoos mis andanzas desde las páginas de ORBELA, he decidido tirar para delante a mi bola totalmente, y haceros partícipes de mis correrías etílico-reflexivo-literarias desde otra página, la de Nabarreria.com: site que cobija el blog de ESTA NOCHE SALIMOS que ¿tienes en tus manos? No, ante tus ojos. Así pues, queriendo volver a salir como quería, aprovechando que estamos en febrero, ¿qué hacer? ¿A dónde ir? ¡De sidrería! Y hasta una que nos fuimos a cascarla, un buen día. A cascarla, léase escanciar, la sidra, queremos decir…
SIDRERÍAS/SAGARDOTEGIA: LA IMPORTANCIA DE NO MEZCLAR CUANDO TE GUÍA LA SAGARDO
Como todo buen seguidor de estos locales ya sabrá, las hoy afamadas Sidrerías no han sido siempre como las hemos conocido; las mismas, en origen, eran lugares en los que se producía y embotijaba (perdón, embotellaba; embotellaba hemos querido decir) en los que se producía y embotellaba sidra. La tradición dice que los fans de tan apreciado néctar, cuando querían comprarlo, acudían allí para ello… con comida para catarlo previamente, convirtiéndose así dichos centros de producción en establecimientos donde se bebía (sidra, evidentemente) mientras se llenaba el estómago –primeramente-, y, en segundo lugar, en restaurantes camuflados bajo el nombre de Sidrería o Sagardotegia. En lo que, o tempora, o mores –que dirían los clásicos- buena parte de esos centros son en la actualidad. En cuanto a la degustación de la ambrosía, diremos que, al grito de txotx! la sidra es escanciada, tirada desde lo alto para cascarla. Para que "rompa" al caer al vaso –ella, no el vaso, claro está (aunque todo puede ser a partir de ciertas horas)-; para cascarla antes de ser libada en el acto, no debiendo echarse más de un culín cada vez. Lo que se pueda beber de un trago: tiempo habrá a lo largo de la noche para ir conociendo a ésta, tu nueva acompañante nocturna; para sentirla en tus labios –primero- y luego en tu ser; para catarla, saborearla, ir intimando con ella poco a poco y, llegado el caso, embotijado o camino de estarlo (aquí ya no procede decir “embotellado”), tras unos culines más, serle incluso infiel a golpe de culín. De, culos inquietos como somos (prestos a la que salta siempre, nunca mejor dicho), echar más o nuevos culines por ahí. Pero ojo, serle infiel… con la del resto de las kupelas solamente. Y es que, llegados a este punto, si esa noche has decidido que va a ser la sidra –o sagardo- la que te va a guiar (Sagardotegia, que has leído en la puerta), bajo ningún concepto debes tontear con otras bebidas, so pena de hacerte acreedor al día siguiente de una mosqueante resaca...
TIEMPO DE SIDRA, TIEMPO DE SIDROTERAPIA
“En Febrero, visitar al sidrero”, que podría decir algún refrán: así pues, ya estamos en dicho mes, tiempo, si se nos permite el palabro, de Sidroterapia. De sidroterapias varias. De usar la sidra como agente terapeútico buscando nuestro relax, cierto solaz anímico y espiritual. Febrero, tiempo de sidra y de Sidrerías, razón por la que ya se ha activado a lo largo y ancho de Euskal Herria el Plan Sidrológico Nacional: así las cosas, llegados a este punto ya sabéis, a degustar la sidra y disfrutarla; a disfrutar de ella –o ellas- culín a culín. Txotx! –escucho a mi vera-, shhhhisst, respondo de momento, teniendo, qué herejía, el vaso aún medio lleno como está; que herejía, sí, siempre transgrediendo allá por donde voy. Qué le vamos a hacer. Además, si no, no sería yo. Txooootx!! vuelvo a escuchar.
Que estoy tomando apuntes para el primer artículo del renovado ESTA NOCHE SALIMOS, ya voy…
28 de enero de 2010
ESTA NOCHE SALIMOS, NUEVA ETAPA
Escrito por ÓSCAR J.
COMUNICADO DE J. ÓSCAR BEORLEGUI
Tras subir a la red en los últimos meses lo que ha venido dando de sí nuestra sección en Orbela ESTA NOCHE SALIMOS (diciembre de 2006, septiembre de 2009), por medio de estas líneas os hago saber que la misma, sobre el papel, ha llegado a su fin. Y digo "sobre el papel" porque, tras un tiempo de incertidumbre, a partir de febrero dicha sección volverá a salir... aunque sólo por el espacio virtual. Así pues, tras las 33 noches saliendo por ahí publicadas en Orbela, a partir de ya, nuevas aventuras y/o desventuras etílico-filosófico-festivas protagonizadas -y/o perpetradas- por J. ÓSCAR BEORLEGUI aquí, en el presente blog. Que el ESTA NOCHE SALIMOS pasa a ser virtual, que sólo se va a poder leer aquí, queremos decir. Evidentemente, como si de una especie de regla se tratase, las "salidas" mantendrán su periodicidad habitual, visitando esta bitácora una vez al mes. Esperando que las nuevas peripecias que se avecinan os gusten por lo menos lo mismo que las hasta ahora difundidas, un saludo para todos y todas.
PD: Por cierto, a partir de marzo se me podrá leer también sobre papel en la revista NABARRA, publicación en la que me encargaré de escribir a mi bola.... con el tema de la música de fondo. Sobre músicos, músicas y cualquier cosa curiosa que guarde relación con dicho mundillo en general.
ORDEN DE LOS ARTÍCULOS PUBLICADOS EN ORBELA CRONOLÓGICAMENTE HABLANDO; EN EL BLOG, POR RAZONES EVIDENTES (LOS ÚLTIMOS SERÁN LOS PRIMEROS, YA SABÉIS) ESTÁN AL REVÉS
.JUEVES SOCIALES -VAMOS DE CONCIERTO -CARNAVAL TE QUIERO - CONCIERTOS DE BARES: EL ENCANTO DE LOS PEQUEÑOS ESCENARIOS -SEMANA SANTA, PORQUÉ EN MARZO O EN ABRIL: CALENDARIOS, IGLESIA Y CAPRICHOS DE LOS MISMOS - NOMADISMO ETÍLICO, NOMADISMO SENTIMENTAL - FIESTAS DE LOS BARRIOS: LA OTRA ESCALERA HACIA LOS SANFERMINES - ¡14 DE JULIO SAN FERMÍN! - YA FALTA MENOS PA´ SAN FERMÍN... TXIKITO - SEPTIEMBRE, TRES EN UNO - AL OINEZ, ÚLTIMO CARTUCHO DEL VERANO: REFLEXIONES DE UN DÍA “SIN” - CARPAS Y MERLUZAS - EL MEJOR REGALO DE OLENTZERO (CUENTO DE NAVIDAD) - ¡AL HATORTXU! - ESTA NOCHE NO SALIMOS - JORNADA DE REFLEXIÓN - DESDE EL CUARTO ESCALÓN DE LA ESCALERA - ¡AL MAIATZA ROCK! - DE FIESTA EN FIESTA - EN BLANCO Y ROJO (I) - EN BLANCO Y ROJO (II) - EN BLANCO Y ROJO (III) - AGUR, VERANO (CON CODA FINAL Y OTROS RETALES) - CENAS A DOCENAS Y MÁS COSAS - ESTA TARDE SALIMOS (REFLEXIÓN LÚDICA Y UN VOTO POR LA IGUALDAD) - TIEMPO DE NAVIDAD, TIEMPO DE HATORTXUROCK - MORADO POR DENTRO Y POR FUERA - LA TRAVESÍA DEL DESIERTO - LA PROCESIÓN VA POR DENTRO - LA ÚLTIMA CENA - DE FIESTA EN FIESTA BUSCANDO UN BAR - BOTA DE ORO 2009 - EL DESCENSO (DE LA ESCALERA) - RÉQUIEM POR LO BARES QUE SE VAN
EL SR. BEORLEGUI REFLEJADO POR MARTINTXO ALTZUETA
Así nos dibujó-retrató-diseñó Martintxo Altzueta en nuestra página de ORBELA; qué mejor tarjeta de presentación para el presente blog

Sobre el tamaño de la foto, parecemos de Bilbao, diremos que no es que tengamos delirios de grandeza, sino que no acertamos a ponerla más pequeña...
10 de diciembre de 2009
ESTA NOCHE SALIMOS... POR NAVIDAD: ESPECIAL NAVIDAD 2009, HE AQUÍ LO ESCRITO OTROS AÑOS EN ORBELA POR ESTAS FECHAS
Escrito por ÓSCAR J.
EL MEJOR REGALO DE OLENTZERO (CUENTO DE NAVIDAD)
La noche del 24 me gustan el vino y las castañas, el tabaco de pipa y el contacto humano. Ese que evito durante el año. Tratar con niños y niñas, dándome igual cómo se hayan portado. Como casi todo ser borrachín, barrigudo y bonachón soy vago por naturaleza, lo reconozco, y más en fechas como ésta, Nochebuena: ¡mirad si será cierto lo dicho que para un día que salgo han de llevarme en carreta! Y así siempre, desde la noche de los tiempos. Incluso desde antes de que él, mi encarnizado enemigo rojiblanco, tan siquiera existiera. ¿Quién? ¿Alguien como yo, sólo que del Athletic? No adelantemos acontecimientos... Como ya he apuntado soy un vago redomado, aunque en mi defensa diré que trabajo lo justo, no menos que mi competencia real, los Reyes Magos. Al igual que ellos, una noche al año, sólo que yo la de hoy. Pero no sé qué me da que esta vez me va a cundir... MAMÁ, QUIERO SER OLENTZERO Llegado a los cuarenta, uno puede decir que ha sido muchas cosas en la vida: entre ellas, Olentzero, toda vez que en dos ocasiones he ejercido como tal. La primera, de Olentzero insumiso, en 1993, y la segunda, al año siguiente, encarnando al entrañable carbonero en Atarrabia. Dos veces, haciendo papeles totalmente distintos pero igual de añorados con los años. La primera, de carácter reivindicativo, se saldó con la entrega de 150 kilos de carbón en centros de Mando como el Gobierno Militar, el Gobierno Civil y el Arzobispado, y la segunda... con la de cientos y cientos de caramelos repartidos en loor de multitudes y huída final a la carrera, con parte de la chavalería haciéndome correr al grito de “¡el olentzero no sabe euskera!”. Eso sí, qué bien lo pasé... Tanto que, aunque desde entonces nadie haya vuelto a requerir mis servicios, este año he decidido repetir. Ser Olentzero por un día, por una noche, y regalarle algo grande a la ciudadanía. Se me ocurrió horas antes del desfile, en los prolegómenos de la gran cena, a la que finalmente, por una serie de imprevistos (primero la obligación y después, la devoción) no asistí. Y es que como encarnación de Olentzero que fui en el pasado, tras media tarde ingeriendo vino, advertí que tenía viejas cuentas pendientes con alguien muy en boga últimamente: con Papá Noel, ese advenedizo personaje navideño. Así pues, trece años después de mi última comparecencia como tal, decidí por mi cuenta volver a encarnar a Olentzero, acudir a su desfile... pero de cacería: txapela, garrota y diverso material de escalada en ristre al grito de “¡tiembla, Papá Noel!”
OLENTZERO VERSUS PAPA NOEL, LA LUCHA FINAL
Qué nochecita la vivida, qué movida. Pero ha merecido la pena, os lo juro. Por las barbas de Baltasar. No he dejado ninguno, y es que vaya cómo caían, cómo se desplomaban los Papá-Noeles de las ventanas ante la algarabía general, ¡y sin oponer apenas resistencia! Todo empezó con el fragor del poteo pre-bazkari, y acabó... ¡Con las calles de la ciudad como si de un campo de batalla se tratara, llenas de blanqui-rojos monigotes desparramados! Íbamos Orra, orra, gure olentzero haciendo el recorrido vino viene, vino va... cuando sintiéndome transformado en una especie de superman decidí limpiar de impostores la ciudad. Declararle la guerra a Papá Noel tras ver a decenas de sucedáneos suyos encaramados a las ventanas, cual pelotudos insectos trepadores, a punto de entrar en las habitaciones de los niños. Fue verlos y dicho y hecho: subir una a una hasta las mismas y derribarlos, y todo ello ante las miradas de estupefacción y los gritos de ánimo de grandes y pequeños. Cómo lo he pasado, no ha quedado ni uno. A continuación, animado por dicha algarabía, cual super-héroe de película navideña, abandoné el recorrido con la secreta intención de proseguir con mi cometido, y más allá de en Iruñea, por toda Euskal Herria. Con la intención de no detenerme hasta librar al país de la invasión. Cerré los ojos, me lancé a ello y tras otro tinto... pensé en escribirlo, pues aquello, el mejor regalo que podría traer Olentzero a la ciudad, sólo esto podía ser, por desgracia. Un cuento. Bonito, pero eso. Igual lo envío al Orbela de Navidad.
ESTA TARDE SALIMOS (REFLEXIÓN LÚDICA Y UN VOTO POR LA IGUALDAD)
Sin que sirva de precedente, a la vista de que hoy es 24, saldremos por la tarde en lugar de por la noche. Y ¿a dónde? Blanco y en botella, 24 y de diciembre, ¿a dónde vamos a ir?
Orra, orra, gure Olentzero/ pipa artzen duela/ exerita dago... canta la mocina integrada por txikis ataviados de casheros y casheras, aitas rebosantes de satisfacción y sacrificadas amatxus, comitiva que, precedida por el barrigudo carbonero, discurre ya por el barrio. Por los barrios. Por los pueblos y las diferentes ciudades de Euskal Herria. Yo, viendo el desfile, reflexiono y caigo en la cuenta de que bien podríamos decir del entrañable personaje mitológico que, en aspectos como éste, sería como Dios... o los omnipresentes Magos de Oriente, sus representantes por excelencia en la Tierra en estas fechas: cosa de esa capacidad innata -al parecer- de aparecer a la vez en todas partes. Como la actual crisis, vamos. Como la falta de igualdad imperante en la sociedad, seamos más de Olentzero o de los Reyes Magos. ¿Que Olentzero sería como Dios, decíamos? Bueno, tampoco, pienso sin quitar ojo a la marcha; es más, creo que hay algo que lo explica: Dios está en todas partes porque es Dios, tres en uno, según la versión oficial. Claro, así cualquiera. Cual multifuncional futbolista, defendiendo, creando juego y metiendo goles a un tiempo, casi nada, mientras que Olentzero sólo es él, sus bueyes o portadores al margen. Entonces, ¿cómo lo hace para estar en todas partes a la vez, que cual tierno infante me estoy preguntando? Siendo como es el don de la ubicuidad patrimonio único de Dios, ¿qué cualidad permite a nuestro carbonero estar a un tiempo, por ejemplo, aquí y en Bilbao? ¡Pues esa, claro! El que si no de Bilbao, tal vez sea de cerca, hecho que, como todo buen vasco sabe, puntúa y cómo, para creerse una divinidad. Y es que los de Bilbao, al igual que nacen donde quieren, pueden estar donde quieren, ¿no? Y cuando quieren. Como Dios, nacido también por estas fechas –curiosamente- y humilde a mandíbula batiente, toda vez que siendo quien dice ser, pese a haber podido nacer en el botxo, lo hizo en Belén... Así pues, problema resuelto el porqué de que Olentzero pueda estar en varios sitios a un tiempo, he aquí el regalo que, con motivo de estas fiestas, os está haciendo este asimismo humilde escribiente: dicha explicación. Bueno, y en otro orden de cosas, ¿humilde, yo? Sí, pues pudiendo escribir en revistas de Bilbao (de hecho, en mi prehistoria literaria, ya lo hice en una durante 6 años), aquí estoy, en ésta, perpetrando el artículo de Navidad...
Olentzaro/ Buru aundia/ entendimiento gabia... entona ahora la navideña procesión llenándolo todo de dulces sensaciones: cosa de las miradas de los txikis (color esperanza las mismas), del proceder de los aitatxus -entre tragos e intrascendentes comentarios-, y de la complacencia de las amatxus, satisfechas tras haber dejado la megacena preparada, seguramente. Ah, qué bonita estampa, aun empañada por los habituales cretinos que hoy te felicitan no se sabe qué pascuas cuando mañana no volverán a hablarte... “Zorionak” -que te dicen propinándote un abrazo, a lo que tú respondes “igualmente”... aunque lo que realmente te dices es “igual miente”- y emborronada un tanto también por el soterrado problema no resuelto de la falta de igualdad entre los sexos, cuestión reflejada en la artificial felicidad de las amatxus, a las que, en casi todas las casas, más que el turrón, les toca comerse el marrón de preparar la cena (si no la han hecho ya) después de haberse comido los de ornamentar los hogares, preparar las Orra, orra hoy extraordinarias vestimentas de todos... y pensar –y cocinar- la comida del 25, que ese día se come “en familia” aunque así no se cocine ni se friegue: ¡Buen menú para la señora! ¡Toma colmilona!.De marrones, claro está. En fin, que qué pena lo dicho, tan a la orden del día en todas partes... y a un mismo tiempo también: como los multipresentes Magos y Olentzeros. ¿Y a qué viene esto? A que un poco de igualdad no nos vendría mal... y no sólo en Navidad. En fin, risas, reflexión y dicha para todas y todos.
09 de noviembre de 2009
RÉQUIEM POR LOS BARES QUE SE VAN
Escrito por ÓSCAR J.
Ocurrió en septiembre, a la vera de San Fermín de Aldapa. Del txikito de los Sanfermines… aunque para los de casa igual de matón que el grande a juzgar por la alegría de los bares de la plaza: y es que qué alboroto, qué alborozo en el Ezkia o el mesón. Qué gentío. Mas sin saber por qué me sentí mal o, al menos, no todo lo bien que debería; ¿me habré levantado antisocial?, me pregunté. No, eso siempre. Con ganas de estar solo –mejor dicho-, rumiando mis cosas conmigo mismo, sentimiento que se me acentuó al ver los bares cerrados que había por lo viejo. La de entrañables locales que años atrás conocieron noches mejores… hoy a cal y canto, en soledad, abandonados a su suerte. Así las cosas, a la vista de la nostalgia que cual pleamar comenzó a tomar mi ser, decidí irme de allí con mis penas, lejos del mundanal ruido festivo. Pero como tenía hambre, ¿qué mejor que hacerlo en compañía de un bocata? Y ¿dónde? En el Malembe, claro estaba.
CAMINO DEL MALEMBE… Y DE NINGUNA PARTE
Así pues hacia allí que fui, pensando en charlar con Miguel y en el bocata a degustar al tiempo que por enésima vez repasaba el mítico mural de la C/ Nueva pintado por Birilo, una de las señas de identidad del local. ¿Qué cenaría hoy? Un zambo (vegetal con lomo, llamado así por la persona que los empezó a pedir, “de andar patizambo”, que me contó una vez Miguel), un mulato, un txibito o, tal vez, la nueva especialidad de la casa, lo que últimamente pedíamos mi chica y yo cuando íbamos al bar, frankfurt con panceta, pimientos verdes y queso, humm… Pero no, hoy no cenaría. Al menos allí, pues algo había cambiado. Todo –más bien-, pues Miguel, el célebre Pelos, ya no estaba. Ni el Malembe como tal. Iré a la Baska –pensé entonces-, famoso por sus zurraspas... pero tampoco existía ya.
Espoleado por los recuerdos volví a Navarrería decidido a comer un bocata en otro local de renombre, el Hauzokoa: “y después, a remojarlo al Ribera. O al Tutt, a ver qué conciertos ponen hoy Manolo y el Pinzolas; y de ahí al 10, al Lacalle de Jarauta o, si se tercia, al Patapu de Huarte (siendo además fiestas como son), al Txiri –de Atarrabia- o al Zumadi de Burlata. Y luego, con el sol, al Utopia y a casa…”
Al final ni bocata ni nada, bien de tragos en recuerdo de todos: por los viejos tiempos, los viejos bares y, en los peores casos, los viejos amigos como el Pelos, fallecido el 2 de julio. Y es que, al igual que decían cuando se quemaba un monte, que algo nuestro se quemaba, cuando un bar se cierra algo nuestro también desaparece en nuestro ser, recordándonos lo efímero de nuestro paso por la vida. Por el tiempo, toda vez que, al contrario de lo que pensamos, no es él el que pasa, sino nosotros los que por él lo hacemos: ¡si el tiempo ya estaba ahí cuando llegamos y ahí seguirá cuando marchemos! En fin, que vaya nochecita ¿festiva? Pues eso. A la salud de los distintos bares nombrados en general y del Malembe y el que fuera su jefe, en particular.
09 de noviembre de 2009
LA ÚLTIMA CENA
Escrito por ÓSCAR J.
Finalmente, estaba cantado, (más que el No hay tregua en un concierto de Barricada), la noche de viernes santo salí, cómo no. Y en mala hora. Y es que vaya cómo me levanté ¿al día siguiente? No, cuando resucité a los tres días: con las palmas de las manos y las rodillas llenas de gravilla (como si hubiera sufrido tres caídas de vuelta a casa, por lo menos), con un corte en un costado… y descompuesto y sin novia. Sin mi chica al lado -quiero decir-, aunque no sé, no sé. Es que no ha vuelto a llamarme y me estoy temiendo lo peor. ¿Un ERE sentimental? ¿Un despido en toda regla? Y en aquel bar, aquel tipo vestido de romano, ¿por qué intentó clavarme aquella lanza? No lo sé; lo único que recuerdo es que recuperé la consciencia el domingo de Resurrección, bonito nombre, sí señor, y que me levanté como Dios: con la dispersa sensación de haber estado en todas partes, como se dice que está él…
La cosa al principio comenzó muy bien; recogí a mi chica, poteamos por lo viejo y luego fuimos a cenar. ¿A dónde? A una cofradía que tampoco sé dónde estaba llamada Fumadi, donde había ambiente a raudales: tanto como nubes de humo generadas por cigarrillos de la risa, principalmente. Y qué buen rollo con los demás comensales; aún veo a uno de los de la mesa de al lado, Jesús decía llamarse (qué parecido el suyo al Robe de Extremoduro) haciendo circular un enorme vaso de vino repitiendo “tomad y bebed todos de él” y, mirando fijamente a uno de sus amigos, diciéndole que él no, pues dicha noche lo iba a traicionar; qué bonita estampa, como para salir de estampida estando sereno, pero bueno. O, cómo olvidarlo, al compañero de farra que tenía que conducir –seguramente-, el cual se pasó toda la cena retirando el envase de su lado mientras repetía “señor, aparta de mí este kachi” o “¡qué cruz!” La verdad es que por los 30 euros, por las 30 monedas que pagamos cenamos bien, estaba buena la carne: “anónimo txuletón/nunca tendrán las armas la razón…” “Estás asustado/mi tripa va en ello/ pero alguien debe clavarte el cuchillo…”, cantaban ahora tras bendecir la mesa los vecinos, atacando la ración…
.- Bueno, no bebas más que luego pasa lo que pasa, -me decía mi chica indignada por la demostración de ingerir tinto que estaba haciendo. Deja de beber ya, que luego harás como la última vez que salimos, cuando me negaste tres veces.
.- Pero bueno, ¿negarte yo? Cómo te voy a negar yo; Si acaso de besos, te anegaría de besos, pero negarte no, reina mía. Nunca, mi Dios…
A día de hoy, dos meses después, no logro recordar nada, qué pasada; bueno, de algo me voy acordando, pues lejanos flashes me asaltan de vez en cuando desde que todo pasó: como éste que, maldita sea la hora, me lleva hasta la barra del Fumadi, donde una tal Mª Magdalena –que así se llamaba la ladrona-, me pregunta por tres veces que si tengo pareja… y yo le digo que no. Que no multiplicado por tres. Que no tengo compañera, claro… Ahora sé por qué estoy solo, maldición.
09 de noviembre de 2009
DE FIESTA EN FIESTA BUSCANDO UN BAR
Escrito por ÓSCAR J.
Pasó la Semana Santa y las aguas volvieron a su cauce; y todo gracias a Dios: cicatrizaron felizmente las heridas (tanto las del cuerpo como las del corazón), se volatizó el recuerdo de la tal Mª Magdalena y asimismo desapareció también de mi mente para siempre la imagen de aquel demente que, en un primer momento, parecía ser… su representante: digámoslo así, que chulo suena peor. La de aquel mono-neuronal individrio que, ataviado de soldado romano (de cutre-despedida de soltero que estaba el angelico) había intentado clavarme su lanza porque, en su opinión, “había mirado de más a su chica”. ¿A su novia? No, a su chica, suya porque, en sus palabras, “sus amigotes se la habían pagado como regalo de bodas”… Vivir para ver. Bueno, pasó todo ello afortunadamente, pero me quedé con una duda: ¿dónde estaba el Fumadi, local de especial aroma en el que tan bien habíamos cenado? ¿En Sevilla, por lo del “olor especial”? Pero no, no podía ser. ¿Dónde estaba dicho bar? Y en éstas me hallaba cuando ¡eureka!, se hizo la luz; y es que habida cuenta de la época del año en la que estamos, junio, la de las fiestas de los barrios, ¿cómo encontrarlo? Rojo y en copa patxarán, ¿no? ¡Pues recorriendo las mismas hasta dar con su barra! Así las cosas, cual peregrino al Marengo buscando no se sabe qué, he aquí en qué invertí buena parte de mis noches durante mayo y junio: en salir de fiesta en fiesta buscando dicho bar.
Comencé por las fiestas de Sanduzelai a finales de abril, pero nada; ya que estaba allí miré a ver por Buztintxuri, no encontrándolo tampoco entre los diferentes pabellones de viviendas. Una semana más tarde me dejé caer por las de la Txantrea, y a las siguientes, por si acaso, por Burlata, por los conciertos del Maiatza Rock… obteniendo el mismo resultado. Y es que aunque llegué a tener el pálpito de encontrarme cerca, nadie supo darme razón del Fumadi: de un establecimiento que, según descubrí en Google, durante la 2ª mitad de los 90 había albergado oficiosamente la sede de la P.R.I.B.A, la célebre Plataforma Reivindicativa de la Ingesta de Bebidas Alcohólicas: he aquí la única información que había podido recabar. Así las cosas, agarrándome al hecho irrefutable de que en algún lugar tenía que estar, me dispuse a seguir buscando, pateándome para ello todos los rincones de Iruñea e Iruñerria en los que hubiese alguna celebración: ¿con qué fin? Con el de poner a prueba mi instinto de viejo lobo de bar... esperando que me condujera hasta el local, y ¡qué rosario de fiestas conocí! Las de Azpilagaña, Iturrama, Arrosadia, Errotxapea (donde encontré ciertos templos en los que, con la misma música de fondo, olía de forma similar), Donibane… pero para nada, finalmente. En fin. Y el próximo mes Sanfermines, tiempo muerto. Eso sí, por descontado queda que proseguiré la búsqueda en agosto; si alguien me da alguna pista fiable que me lleve hasta el Fumadi prometo agradecérselo allí, de verdad
09 de noviembre de 2009
BOTA DE ORO 2009
Escrito por ÓSCAR J.
Recorrí las fiestas de los barrios, subí los últimos peldaños de la escalera hasta zambullirme en los Sanfermines… de lleno, cual australiano sobre el gentío en la Navarrería, sediento de vino y emociones, y todo en vano, pues aún no he encontrado el Fumadi. ¿Dónde estará? ¿Con el carro de Manolo Escobar? Eso sí, quejarme tampoco me voy quejar, pues tras los entrenamientos disputados en jaias como las de la Rotxa –en las que me hice con la “pole position” sin problemas- y los Sanfermines que he pasao, ¡me han concedido la “bota” de Oro! ¡Sí, como si fuese el Messi del etilismo! ¡Me han dado el trofeo que me reconoce como el mayor bebedor de Nafarroa! La “bota” de Oro 2009, y de Las 3 Zetas, ahí es nada, distinción instaurada este año por las peñas para premiar a los “super-bebientes” por excelencia. Y la he ganado yo.
Los Sanfermines empezaron bien: comida cena concierto día a día, a caballo entre los mundos del tinto y de la tinta: cosa de mi actual ocupación, noche a noche criticando por ahí. Las fiestas iban bien, pero como todo que va bien tarde o temprano acaba yendo mal, la noche del 10 salí y la lié. Todo empezó, creo recordar, tras el concierto perpetrado por Manolo Escobar, donde me junté con lo mejor de cada casa, pamploneses de toda la vida, castas botas de vino en ristre y peñeros de toalla rosada al cuello incluidos; ¿que qué ocurrió? No lo sé; únicamente me veo dando cuenta entre coplas, tragos de las botas, vivas a España y olés de unos sospechosos revueltos de “ajos” y de unos calamares en su tinto que alguien llevó de los toros, y ya se sabe qué pasa con las mezclas: y más si lo son de substancias tan sugerentes como los ajos y el vino.
En compañía de una bota, acabé viendo –o imaginándome- el encierro en una peña, local en el que estaban varios personajes de la novela Payasos en la lavadora, de Alex de la Iglesia, cortejando a dos damas:
.- Mirad ése cómo corre, debe ser “el corredor navarro de alta velocidad” que tanto repite vuestro presidente, -decía haciéndose el gracioso uno de ellos a las mozas; bueno, en serio, ¿de verdad que no sentís nada por mí? –les insistía a continuación. Sí, claro que sentimos algo, ¡pena!, contestó una. Y yo asco, remató la segunda viendo la que le venía encima… “La masificación es el tacón de Aquiles del encierro”, explicaba ahora el locutor al tiempo que, a propósito de los lanzamientos de almohadillas al coso, acerca de la falta de puntería de quienes los realizaban, también se quejaba de que “siempre pagaban justos por picadores”… Y ya no alcancé a oír más, cosa del genio del de la barra, loco por cerrar: “¡eh, tú, que nos vamos! ¡venga, “bota de oro”, abreviando! ¡Ale, que te van a dar la “Bota de oro” como no dejes de abrevar! Y aquí estoy, en casa con el trofeo. Contemplándolo. O pensando en ello en la peña, todavía recostado. Y es que qué Sanfermines, qué noche la vivida. Bebida, más bien. Incluso puede que aún no me haya despertado.
09 de noviembre de 2009
EL DESCENSO (DE LA ESCALERA)
Escrito por ÓSCAR J.
Todo lo que sube baja, qué verdad: hasta el alcohol, aunque en los momentos de mayor euforia parezca que nunca lo va a hacer, virgencita, virgencita, que me quede pa´ siempre como estoy, que en más de una ocasión el arriba caricaturizado ha llegado a desear. Y, cómo no, también la escalera sanferminera, tras alcanzar el 7 de julio su última y definitiva cota, empezando a partir de ahí el descenso por su lado opuesto, la cuesta de Beloso en este caso, hasta desembocar en las fiestas de Burlata. Así las cosas, una vez superada la odisea sanferminera (menudo clavo tras tantos días festivos, ¡como que el 15 estuve a punto de ir al ambulatorio a por la anti-tetánica!) y otra pruebas puntuables como las fiestas de Sto. Domingo o San Lorenzo, hacia allí que me dirigí… con un doble objetivo: defender la Bota de Oro –de las Tres Zetas- que me concedieron en Sanfermines (cual Martínez de Irujo su recién conquistada Txapela) y, evidentemente, retomar la búsqueda del Fumadi, local que no podía estar muy lejos. Al menos ese pálpito sentí las últimas veces que visité la localidad: cosa de la celebración del Maiatza Rock, de la del primer cuarto de siglo de la referencial sociedad Axular o de las Fiestas de San Juan.
Estoy en Burlata, en un bar, una peña o una sociedad, no lo sé. Bueno, puede que sea un bar. Sí, el Black Rose, tal y como lo da a entender la presencia de los siempre solícitos Pello, David y Sancho al pie del cañero. Ahí estoy, echando unas heineken y unos orujitos… por aquello de no mezclar, siendo ambas ambrosías verdes como son: poniéndome verde por dentro. Poniéndome verde hasta las trancas tras tratar primeramente de ponerme verde echando algo sólido al estómago, pero me he quedado de hambre: cosa de los insustanciales revueltos de “brotes verdes” que nos dieron por liebre en la tzozna del PSN: “como brotes (verdes) de olivo, pues tengo mucha hambre, señor, reparte el dinero de tu Iglesia”, que incluso canturrea mi subconsciente como si de Evaristo se tratase… revelándome que sí, que estoy en lo cierto. Que tengo hambre. Así pues, abandono el Black y voy hacia la calle Sta. Quiteria, pues me han dicho que allí, donde la Aldabea, hay un bar en el que preparan unos bokatas estupendos: bajo por la calle del hotel, cruzo la calle mayor, encaro la del karateka Joaquín (Azkárate, ¿no?), doblo a la izquierda y, ¡albricias, qué ven mis ojos! ¡El Fumadi, tantos meses después! Además parecía que iba a haber un concierto en dicha calle: “van a tocar Los Egabrenses, una auténtica banda de cabrones”, me indicó el dicharachero camarero mientras esperaba mi bokata. “No, los Egabrenses no son de Cabra, Córdoba, aunque ése sea su gentilicio”, les explicaba ahora a otros… Pero a mí ya todo me dio igual, hasta el bokata: no en vano, por fin, estaba en el Fumadi. Empecé a ingerir cañitas y orujitos como si fuese un Martínez de Orujo de la vida y allí me quedé, feliciano total. Y no recuerdo más.
09 de noviembre de 2009
LA PROCESIÓN VA POR DENTRO
Escrito por ÓSCAR J.
En un abril y cerrar de ojos (si se me permite la gracia, pese a lo sacro de las fechas) ya estamos en dicho mes, el de las aguas mil. En el de las citadas, si es que, tras febrero, aún queda alguna por caer. Y esperemos que sí. Bueno, ya estamos en abril, con la Semana Santa a vuelta de página, tiempo de recogimiento en otras épocas en el que, si llueve, la procesión va por dentro. La procesión del Viernes Santo… por el interior de la Catedral –queremos decir- para mayor recogimiento de los pasos y de la feligresía, principalmente; para tranquilidad del pueblo llano, mayoritariamente descreído o ateo de facto, a estas alturas: y sin contar con los infieles y renegados y apóstatas, que haberlos haylos, también. Para mayor solaz de la ciudadanía en general, que estos días sólo piensa en descansar, en salir por la noche… con el plus de saber que, si llueve, no tendrá que lidiar con embozados mozorros, penitentes enfurecidos cirio en mano ni con agente municipal alguno, en su intento por tratar de potear: misión imposible en otro caso, toda vez que, si sale bueno, la calle es de ellos. Sí, a pesar de que vivamos en un Estado laico –teóricamente-; de ellos, como siempre. Así pues, si en la semana denominada Santa te encuentras en Iruñea y el viernes quieres salir en santa paz, sólo te queda cantar (“que llueva, que llueva…”), mirar al cielo y esperar.
Y es que la cosa tiene su gracia: teniendo locales como tienen para dar y tomar, ¿por qué tienen que alterar el normal desarrollo de la vida ciudadana con sus santos y sus cantos? Y con el agravio comparativo que su ocupación de la vía pública supone para los demás, para los distintos movimientos sociales –por ejemplo-, a los que se les deniega sistemáticamente su uso alegando desde los diferentes centros de Mando eso precisamente, que con ello “se ve alterada la normalidad.” “Bueno, pues si no te gusta la procesión no vayas y respeta a los demás”, oigo por ahí. Bien, respondo yo, vale, y a mí y mi presunta libertad de culto o de no culto, ¿quién nos respeta? O, ahondando en la cuestión, ¿me ha respetado la Iglesia alguna vez?” Y dicho viernes “de dolor” no trates de cruzar por donde van, que si pudieran... ¡ay, si pudieran o pudiesen! Y uno sabe de lo que habla: todavía se ve a finales de los 80 en Calderería, protegido por la cristalera de un bar de los ciriazos dirigidos a sus parroquianos por los participantes del desfile… ¡porque había música en el local! En fin, habría tanto de que hablar… Y es por ello por lo que la procesión, el resentimiento que todavía tengo contra ellos, también va por dentro. Por donde ha ido hasta hoy -mejor dicho-, Viernes Santo por más señas, pero se acabó. Hasta aquí hemos llegado: así pues, cojo el paraguas por si acaso y llueva o no, a la vista de qué día es para mí, San Viernes -sin más adjetivos-, me voy a Alde Zaharra a potear. A mojarme por fuera y/o por dentro vaya por donde vaya la procesión.
Sobre este blog
J. Óscar Beorlegui (Pamplona, 1967), grandes hechos y desechos: durante los 80, mientras flipa con el punk naciente, hace sus primeros pinitos en Eguzki Irratia y cursa estudios de Filología en la Universidad de Navarra, abandonándolos en tercero con una secreta intención: dejar de lado la teoría y pasar a la acción. Así las cosas, ya fuera de la facultad, toma la decisión de empezar a escribir con continuidad de lo que sea; mas ¿dónde hacerlo, teniendo como único bagaje la ilusión? ¿Sobre qué? Allí donde le diesen cuartelillo y sobre música –en primer lugar-, habiendo pasado en este tiempo por medios como El Tubo (donde le dieron la primera oportunidad), Gara, El Bolo Feroz, Axular o Diario de Noticias de Navarra –entre otros-, periódico en el que viene ocupándose de la crítica musical desde enero de 2004. En los últimos años, además de escribir en ORBELA, ha escrito el libro MAREA: LA ALEGRÍA EN PUÑADOS DE A DIEZ (biografía oficial del grupo de rock de Berriozar),y ha redactado numerosas hojas de promoción o “bíos” para discográficas, encontrándose su firma habitualmente en las de bandas como La Polla, Gatillazo, La Fuga, Barricada o Marea. También ha ejercido de letrista para grupos como Motorsex, Dikers o Feel y tiene un alter ego, el Piloto Suicida, con innumerables hazañas bélico-literarias a sus espaldas y tres libros perpetrados: “Manual de supervivencia para andar por la vida”, “Los cuentos de la dirección prohibida” y “Aguantando el tirón”. Tras un largo período de reflexión o inactividad de cara a la galería, es posible que para 2010 volvamos a tener noticias del Piloto, con forma de libro o, adaptándose a los tiempos, de Blog Suicida. Pero eso será otro cantar...
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