19 de diciembre de 2007

Por tierras mexicanas: la una y treinta y tres

Escrito por Alain

 

Toda la comunidad participó en la colecta. Algunos pusieron unas pocas monedas, algún billetito gastado. Alguien colaboró con una cesta de tortillas y una manito de frijoles. Cada cual aportó en relación a su condición, pero todos participaron. Ropa usada, un elegante sombrero de panamá, algo deslucido pero repintado. Dos sandalias desparejadas de llanta reciclada aparecieron entre un montón de útiles más. Hasta una vieja y herrumbrosa bicicleta vestida con un lustroso timbre de melódico sonar. El alcalde, Don Ceferino, dió orden de vender todo en el mercadito de la ciudad.

Al anochecer regresaron de la ciudad con un enorme reloj de cuerda con dos mariposas de color amarillo que marcaban la hora con la puntualidad del sol. Y se lo regalaron al gallo. Ese gallo loco que todas las noches a la una y treinta y tres, a pleno pulmón, avisaba a todo el pueblo que un nuevo día estaba por llegar.

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Sobre este blog

No resulta fácil describirse uno a si mismo. Una de las canciones de mi infancia, me invita a contar mentiras, pero como la Txantrea es un pueblito, no tendrían mucho recorrido. Vivo y trabajo (por ahora) en la Txantrea; y vivo y trabajo para la Txantrea. Aficionado a los viajes y a la fotografía, uno de mis sueños es vivir y fotografiar Macondo, población radicada en la mente y los recuerdos de Gabriel García Márquez. Quien sabe, quizá algún día tenga la oportunidad de parrandear al son del acordeón de algún Buendía, o tomar parte en alguna de los treinta y dos levantamientos que el coronel promovió; o que miles de mariposas amarillas revoloteen a mí alrededor, anunciando mi presencia. Quien sabe.

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